Miércoles, 15 de Abril de 2009
Un poema de ida y vuelta
Alma Gris
Lloverá, seguro que llueve,
El destino lo ha marcado,
Las nubes no se dejan ver por que están cansadas,
De tanto negro roble que recoge esta playa.
Hoy crei otear la diafanidad,
No lo era, quizás mis sueños, la traición, la mentira,
Y entonces, ataqué con mi espada,
Pero no hallé a nadie
Tal vez fuese el príncipe de Dinamarca
Que acudió a rescatarme de esta lenta vida
De este tenue apagón de mis huesos.
Y todos llorarán y lloverá, seguro que llueve,
Inundando mi alma de aguas turbias
Que ahogarán la tristeza del calor abrasando las vanidades.
Desierto, sin alma, pero lloverá,
Seguro que llueve
Y entonces volaré, y el viento me traerá de nuevo,
Recorriendo el júbilo y la angustia,
Para que en ese instante llueva y seguro que llueve,
Y la lluvia traerá la fiesta que hará correr al tiempo
Con el que florecerán de nuevo los ríos de mis venas
Y las aves traerán su melodía
Regalándoles a nuestros oídos canciones de amor,
Constriñendo a mi otro yo a calarse con la lluvia
Y los pájaros se quejarán por que llueve
Y el agua arrastrará las huellas
Para no recordar donde habías pisado
Pero lloverá, estoy seguro que llueve
Y la luna sigue anclada en ese vetusto océano de estrellas,
Seduciendo a nuestros ojos cada noche,
Regalándonos con su belleza, la silueta de sus caderas,
Que nos despiertan los tambores de esa hojalata vieja
Ahora llueve, te dije que llovería,
Y nuestro alma se borra del lienzo como árbol de tiza nueva,
Y las gotas harán sus surcos en nuestras esferas,
Dibujando mapas con los que enseñarle al universo las vergüenzas.
Ahora llueve, te dije que llovería, seguro que llueve
Haciendo que todo quede en el tintero
Regresando las letras, la hojalata, las caderas, la tiza nueva
Desanclando a la luna de su viejo océano,
Volviendo a su tierra el desierto, mientras se vacía mi alma de aguas turbias
Y se encienden mis huesos, para dejar pasar al sol entre tanta roble negro
Lloverá, seguro que llueve, te dije que llovería.
Alma Azul
Te dije que llovería,
Porque el destino lo ha marcado
Las nubes se dejan ver y aunque cansadas se dejan ver
Ya no hay negros robles en la playa, ya no recoge más que palabras
Hoy otee la diafanidad
Lo era, lo sé, también eran mis sueños, ya sin traición, ausentes de mentira
Y entonces dejé la espada
Por que encontré a quien buscaba
Ya no fue el príncipe, de ninguna Dinamarca
Porque no tiene que rescatarme de la vida
Y mis huesos iluminan aquel tenue momento
Te dije que llovería
Pero ya nadie llorará, porque lloverá, seguro que llueve
Para liberar mí alma de las aguas turbias
Que ahogan la tristeza, pero que quieren el calor de esta noche
Ya no estoy desierto y tengo alma,
Pero lloverá, seguro que llueve
Y entonces volaré, y el viento te acariciará la cara
Recorriendo el júbilo pero ya no la angustia
Para que en el instante que llueva, la lluvia traiga la fiesta
Deteniendo el tiempo en esta noche
Que llena los ríos de mis venas
Y aquí están las aves, alojadas en mi vida, recitándome canciones de amor
Descostriñendo a mi otro yo, que es el mismo que yo que ya no se cala con la lluvia
Y los pájaros disfrutan por que llueve
Y el alma remarcará las huellas
Para recordar donde pisamos
Donde pisaremos, y lloverá, ahora llueve
Y la luna sigue anclada, cada noche, con las viejas estrellas
Y nos seduce cuando asoma, entre la lluvia que te contaba
Y nos regala, nuestras miradas y nuestras palabras, y nos recita nuestros silencios