Domingo, 13 de Abril de 2008
Reivindicación de un Maridaje
Hoy me atrevo a reinvindicar el maridaje que defendía en Cal Dani ( www.caldani.com ), hace unos cuanto días, cuando a algunos purístas alicantinos, les planteaba que a mí el mejor matrimonio o pareja de hecho para un fondillón me parecían unos langostinos a la plancha, echaban las manos a la cabeza. Hoy ha sido uno de esos días en los que no te apetece cenar fuera, uno de esos días en los que dices voy a disfrutar de la gastronomía en mi casa, para ello enfrié un par de botellas de buenos Rias Baixas, uno joven otro con cuatro años, como mas me gustan hay que decirlo todo, me encontraba quisquilloso y quería demostrar varias de mis teorías, luego las destripo. El menú lo componían berberechos, mejillones, langostinos y cigalas que irían a la plancha y posteriormente cocida una centolla del cantábrico que rondaba el kilo y medio, los meses de erre dicen ser los mejores para el consumo y la verdad es que ahora están a tope, todo muy bueno. Acompañé el ágape con un plato que me sorprendió de la montaña alicantina, la pericana. Bien aquí va mi destripe y reivindicación. Lo primero mis invitados pusieron cara de poker cuando probaron el fondillón de Salvador Poveda y dijeron pero este vino para el marisco, prueben, prueben, solo con las cigalas y las gambas, luego tuvieron que rendirse a mis pies, que combinación mas interesante me decían, -ya os lo decía hombres y mujeres de poca fé-, jaja, en fín que éxito uno. La otra parte de esta batalla particular para romper algunos mitos y tradiciones, es la de los Albariños, la Albariño es una variedad hermana, prima o lo que ustedes quieran de la Riesling, y al igual que esta tiene una interesantísima evolución en botella, el primero de los blancos era un 2007, tan joven, tan frutal y floral que llegaba a saturar, toda esa elegancia de un buen Rias Baixas, quedaba enmascarada por tantos perfumes, en boca, era goloso, demasiado afrutado y sin gracia, el segundo era un varietal del año 2003, si señores y señoras del 2003 y sin ningún tipo de crianza, eso sí, bien conservado en mi bodega desde entonces, algo que es importante para controlar su evolución. De nariz compleja, con todo el recuerdo de sus frutas pero con algunos aspectos evolutivos como el ahumado y los tostados, incluso algún fruto seco, en boca mantenía fruta y estructura, pero perfectamente armonizado, ya no hay toques dulzones, es seco y sabroso. En definitiva, rompamos las barreras que nos separan del placer y dejemos caminar las cosas por donde corresponda, pero sobre todo, olvidémonos de lo que os digamos listillos como yo y seamos valientes a la hora de probar buscando aquello que mas nos guste a cada uno y cada una, que el mundo está lleno de críticos gastronómicos pero lo importante es el disfrute propio por la experiencia de uno o de una y no por lo que diga un libro o un artículo.